EL
PROGRAMA ESCUELA FAMILIA: UNA EXPERIENCIA DE APOYO INSTITUCIONAL A LA RELACIÓN
ESCUELA FAMILIA
Antonia Déniz Perdomo y
Humberto Domínguez Martel (*)
La formación integral
de los alumnos constituye la finalidad de la escuela: hacia ella deben orientar
sus esfuerzos, de forma compartida, tanto la institución como la familia. Esta
participación conjunta no llega a ser real sólo porque esté legal o formalmente
contemplada, sino que necesita ser construida en el día a día, en la vida
cotidiana de los centros. En este marco se sitúa el Programa Escuela Familia que
desde el curso 1993/94 viene desarrollándose en la Comunidad Canaria,
auspiciado por la Consejería de Educación. Se trata de un programa de
asesoramiento dirigido a claustros de profesoreslas y a padres/madres, que tiene
como objetivo dinaminar y fomentar la participación de la comunidad
educativa.
1. Conceptos
previos
1.1. Qué entendemos por
educación
La
educación ha de permitir el desarrollo integral de las personas, lo cual implica
un proceso de formación e información que las prepare, con un mínimo de
garantías, para su inserción en el mundo laboral y su implicación en la vida
social, y también hace necesario el desarrollo de los valores, de los
sentimientos, de las actitudes, de la socialización, como elementos
cualitativos del crecimiento personal y humano en general. Hoy en día no podemos
entender la educación como una mera transmisión de conocimientos y datos para la
cual la informática, dicen algunos, sustituirá en el 2000 al profesorado
con mayor eficiencia y resultados.
"La
primera y fundamental tarea educativa es socializar o, lo que es lo mismo,
formar hombres y mujeres para que vivan en sociedad y estén deseosos de
implicarse, asumir compromisos y operar activamente en la dinámica social. Por
eso no podemos reducir la educación ni a la mera escolarización ni a los
conocimientos adquiridos durante las diferentes etapas educativas, sino que
hemos de concebirla como la formación de las personas con la mirada puesta en su
integración efectiva en la sociedad de la que forman parte, preparando a los
chicos y chicas para que entiendan el mundo en que viven, no renuncien a
transformarlo y asuman como ideal de vida los valores
democráticos."
1.2. Dónde se produce
la educación: la necesaria interacción escuela familia
Los
procesos educativos que pretenden conseguir el desarrollo integral de las
personas tienen lugar en la interacción de cada una de éstas con las demás. A
través de esa interacción "nos ofrecen una serie de experiencias educativas que
nos permiten incorporar los elementos básicos de nuestra cultura e incorporarnos
a ella, en el marco de un proceso que conduce al desarrollo personal en el marco
de la socialización"'. Es evidente que esa interacción no se da exclusivamente
en los centros educativos, que los procesos educativos tienen lugar también
en instituciones distintas de la escolar; sobre todo, y con un grado de
responsabilidad y/o capacidad de decisión bastante elevado, en la
familia.
La familia
tiene para el niño o niña dos grandes funciones. Una la de ayuda para la
supervivencia: alimentación, higiene, seguridad, afecto, etc.; y otra la
educativa y socializadora; esta segunda normalmente es asistemática,
atécnica e inconsciente, aunque en muchos casos se transforma en una
actuación cuidadosa y guiada por objetivos claros cuando la familia se hace
consciente de su papel; pero lo más importante es que no se realiza en momentos
determinados sino continuamente. Así, cuando una familia alimenta a su hijo/a,
éste no sólo se alimenta sino que aprende contenidos, ideas, valores y normas
sobre la alimentación. Además, la familia no es sólo importante por su acción
implícitamente educativa sino también por su capacidad motivadora y
potenciadora de todos los aprendizajes que el niño/a haga en cualquier otro
contexto y por su capacidad de progresar y desarrollar su competencia educativa.
En este sentido el papel de la familia como elemento de profundización y
desarrollo de la calidad educativa parece indiscutible, ya que su implicación
positiva en la educación genera mayores posibilidades de éxito en los
aprendizajes formales, además de unas mejores relaciones con y en el centro;
incluso para contextualizar el curriculo y caracterizar al centro, no como un
lugar cerrado y aislado, sino abierto y permeable al medio en que esta inserto,
es necesaria la familia como vehículo privilegiado para interrelacionar
ambos ambientes y facilitar el conocimiento y relación entre
ambos.
Esta
situación nos lleva a plantear la labor educativa como una tarea colectiva,
de colaboración, en la que cada sector tiene sus funciones y en la que es
preciso que todos los sectores que en ella intervienen trabajen para los mismos
objetivos de forma cooperativa, coordinada y constructiva. Esto significa "la
necesidad del conocimiento mutuo, de compartir y acordar criterios
educativos entre los principales contextos del desarrollo de las niñas y
niños"'.
1.3. ¿Qué es
participación?
En el
funcionamiento del sistema educativo hablamos de participación para referirnos a
esa necesaria cooperación y coordinación entre los distintos sectores de las
Comunidades Educativas, tanto en el interior de cada uno de ellos como entre los
sectores, especialmente entre familia y profesorado.
"Participación es la
acción y efecto de tomar uno parte en una cosa 114. Ésta es una definición de
diccionario que hay que explicitar. Participación es la capacidad de acceso de los
miembros de una organización, de un colectivo, de una comunidad, a la toma de
decisiones que afectan a esa organización; en suma, es la posibilidad de
compartir entre todos los miembros de la comunidad educativa el poder de los
centros educativos. Pero en educación, participación no es sólo un
mecanismo de funcionamiento para la gestión de la organización, es también
un proceso de aprendizaje, un medio de formación para el alumnado, el
profesorado y las familias.
1.4. El desarrollo de
la participación
La
participación es un proceso que tiene un principio pero que no acaba hasta que
el hijo o hija termina su escolarización, y que con su maduración, a través de
las distintas actuaciones, puede irse profundizando y desarrollando,
transfiriendo a otras realidades sociales la experiencia de participación que se
va adquiriendo en la escuela.
"La nueva
escuela pública comunitaria tiene el reto de alumbrar nuevas reflexiones y
experimentaciones para desarrollar la cultura de la colaboración que,
superando recelos y corporativismos, abra las puertas a nuevos y más
diversos modelos de gestión democrática y participativa, a las iniciativas
más creativas de los distintos colectivos, a nuevos contextos de
interrelación social"5.
"La
responsabilidad de hacer de las relaciones familia/escuela algo provechoso
se encuentra principalmente en ésta última, pues cuidar dicha relación forma
parte de su cometido profesional".
El
profesorado debe aprender y verla conveniencia y necesidad de compartir el
poder existente en los centros y perder el miedo a ese reparto, ya que con ello
ganará profesional y socialmente. Es importante destacar todo lo que puede ganar
y obtener el profesorado con el fomento de esta relación. El conocimiento por
parte de la sociedad de lo que sucede actualmente dentro de los centros, de las
aulas..., serviría para valorar y prestigiarla escuela, la educación; en
este sentido, las familias de nuestro alumnado serán nuestros mejores
propagandistas si previamente conseguimos su acercamiento, conocimiento y
apoyo a lo que hacemos y necesitamos desde los centros. Nuestro trabajo en el
aula se facilita con la mayor implicación de las familias en la educación de sus
hijos e hijas, dado su valor motivacional intrínseco: ¡cuánta diferencia hay
entre encontrar un alumnado motivado e interesado hacia el aprendizaje y
encontrar un grupo en el que no exista esa motivación! Las familias en que los
hijos e hijas ven un apoyo e interés crítico y positivo hacia la escuela, una
respuesta adecuada a las iniciativas de la misma, una respuesta a sus peticiones
razonables, crean un ambiente donde se dan las condiciones de interés y de
colaboración con el funcionamiento del aula, del centro y de las
Comunidades Educativas.
1.5. Acciones del
profesorado para fomentar la participación
En primer
lugar, el profesorado no puede buscar por sí solo alternativas o acciones que
fomenten la participación; es preciso que cuente con aquellos padres o madres
más concienciados para desarrollar unos planteamientos comunes que
interesen directamente a las familias. Muchas veces estos padres y madres
están organizados en las AA.PP.AA.
cuyas acciones han de programarse con sus correspondientes objetivos,
actividades y evaluación. En segundo lugar, ha de tenerse en cuenta que la
participación no es algo que se consiga o no se consiga, sino algo que se ha de
ir construyendo colectivamente poco a poco, sin quemar etapas. En tercer lugar,
no es conveniente culpabilizarse o culpabilizar a otros de las situaciones o
problemas que surjan, sólo debemos analizar las situaciones proponiendo
alternativas viables y prácticas.
Para poder
fomentar la participación hay que entender cuál es el papel que tienen los
padres y madres en la educación, partiendo del hecho de que son ellos quienes
tienen la principal responsabilidad en la vida de sus hijos e hijas. Para poder
reconocer ese papel debemos situarnos en una actitud de escucha y atención hacia
la familia, pensando que lo que ella pueda decir tiene valor e importancia,
apreciando el valor de la familia como educadora y propiciando con actitudes y
actuaciones concretas su acercamiento y
participación.
La familia
tiene un papel muy activo, sean conscientes o no de ello, en la educación de sus
hijos e hijas, y es fundamental que este papel lo llene de contenido en su
relación con la escuela y su participación en la misma.
La primera
responsabilidad, en este sentido, es el encuentro con el tutor/a de su hijo/a
para compartir información sobre el niño o la niña, para conocer cuáles son las
líneas generales de la tutoría, para ponerse a disposición del/a tutor/a en
cuanto a apoyar desde casa la labor de la escuela.
Otra
responsabilidad que tiene la familia es la de asistir a todas las reuniones que
se convoquen desde el centro, aula, nivel, etc. con una actitud de crítica
constructiva, de cooperaración y colaboraración. Claro que para que esto
ocurra, desde la escuela se tienen que poner cauces que lo posibiliten y no
convertir las reuniones en meras sesiones informativas en una sola dirección;
hay gran cantidad de técnicas de dinámica de grupo que posibilitan la
participación. También les compete el participar en las comisiones de trabajo
que se creen, tanto desde las reuniones como en los órganos de gobierno del
centro.
Existe una
serie de actividades, tanto de aula como de tipo más general, del centro, en la
que las familias pueden participar y en la medida de sus posibilidades, deben
hacerlo, porque no sólo redundará en la apertura del centro a la comunidad donde
está inserto, sino que también ayudará al alumnado a valorar grandemente la
labor de la escuela, causando un efecto multiplicador. Desde participar con
cuentos, relatos, talleres, profesiones, etc., a un sinfín de posibilidades más
a las que sólo le pone coto la imaginación y las posibilidades reales de
colaboración.
Básicamente, con la
participación buscamos dos objetivos. El primero de ellos es el intercambio de
información sobre el alumnado, de forma que exista un mejor conocimiento de éste
por parte de sus familias y de sus educadores profesionales. Para esto es
importante el contraste de las actuaciones de cada chico o chica en su casa y en
el centro, ya que pueden haber diferencias que interesan conocer en el otro
contexto y algunas de las que se producen en uno sólo pueden ser
comprendidas si conocemos cómo es en el otro. El segundo es el compartir
decisiones y coordinar actuaciones sobre unas líneas de trabajo comunes o
complementarias que faciliten los procesos educativos, de forma que cada uno
asuma sus responsabilidades sin confundir sus
papeles.
1.6. La participación
como desarrollo de la democracia participativa en los
centros
El gran
objetivo de la participación es el desarrollo de la democracia participativa en
la enseñanza. Partiendo de un concepto de democracia participativa amplio,
entendemos portal la capacidad de tomar decisiones directas y no delegadas
sobre lo que nos afecta. Para ello es necesario manejar conceptos como
coparticipación, colaboración y codecisión, entre
otros.
Tras la
introducción de la democracia en España, y, sobre todo, tras la publicación
de la LODE en la escuela, se comenzó a desarrollarla democracia participativa en
la escuela. En este marco no hay que olvidar, por tanto, que los padres y madres
son jurídicamente responsables de la educación de sus hijos e hijas. Pero, desde
luego, no basta la implantación de un principio político para introducir la
democracia en los centros de enseñanza. Para que ésta sea una verdadera
innovación educativa se requiere modificar numerosas condiciones organizativas,
no sólo de los centros sino de toda la sociedad, y también un proceso de
aprendizaje y de reflexión para desarrollar su funcionamiento. Lo que queremos
decir es que establecer por decreto una estructura democrática no garantiza la
participación, sino que ésta ha de desarrollarse en el día a día, en la
vida cotidiana de los centros, tanto en los aspectos de gestión administrativa
como en el propio desarrollo del proceso educativo. Por ello y aunque el modelo
educativo participativo legalmente imperante hoy (léase LODE/ LOPEGCE), es
criticable en algunos aspectos y está muy necesitado de ampliarción y
desarrollo, no podemos abandonarnos exclusivamente en su crítica y no trabajar
por su progreso cotidiano de forma que empujemos su ampliación legal.
Además
debemos superar la
contradicción de cómo enseñar respeto, hábitos y formación democráticas, en una
escuela en la que la familia, el medio, no participan, o en la que no hay
respeto mutuo.
1.7. La práctica
cotidiana de la participación
Las
formulas de participación más formal de las que está dotado el sistema educativo
permiten a las familias formar parte del Consejo Escolar del Centro, de la Junta
Económica y de las demás comisiones que se generen desde el Consejo
Escolar, pero la práctica cotidiana de la participación en la mayor parte
de las Comunidades Educativas se suele reducir a las meras reuniones del
Consejo Escolar y, como mucho, a las de las Comisiones de trabajo que éste
genere. Además, la realidad nos dice que, en general, la información que
surge de esas reuniones no llega a todos los miembros de los sectores, sobre
todo de los padres y madres, entre otras cosas porque su propia organización no
es lo suficientemente ágil como para hacerla llegar a todos sus integrantes, y
tampoco desde los centros se suelen articular medidas que hagan que todos
conozcan lo que ocurre en el interior de los mismos.
Además de
estos órganos formales de participación, hay otra serie de posibilidades
menos formales que se pueden poner en marcha desde los centros y que están
recogidas tanto en el Reglamento Orgánico de Centros de la Comunidad
Autónoma como en la conocida cotidianamente como circular número uno, de
principio de cada curso, o sea, las instrucciones que regulan la organización y
funcionamiento de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de
Infantil, Primaria y Secundaria. En el primero se posibilita, a través del
Proyecto Educativo de Centro, la creación de órganos de coordinación docente o
de participación de los padres y madres, cuyo carácter, composición, tareas y
funcionamiento deben estar regulados en el Reglamento Interior del Centro,
el cual propone las asambleas de aula, tanto de alumnado como de padres y
madres, asambleas de centro de padres y madres, la coordinadora de padres y
madres en la que solicita la participación de los padres y madres
representantes del Consejo Escolar, la Junta Directiva del A.P.A.,
representante de los padres y madres de cada grupo de alumnos y alumnas del
centro. En el segundo se habla de la asamblea de padres y madres de la tutoría,
de ciclo y de centro, de Escuelas de Padres y Madres, de talleres de reflexión
conjunta profesorado Padres/ madres, talleres generales,
etc.
A un nivel
mucho menos formal, en los centros, tanto de infantil y primaria como de
secundaria, hay un sinfín de posibilidades de trabajo conjunto con los
padres y madres del alumnado que no suponen un gran esfuerzo organizativo
por parte del profesorado, pero sí supone una disposición a compartir la toma de
decisiones organizativas con los padres y madres. Nos referimos a toda una serie
de actividades, unas más cotidianas que otras, que se realizan en los
centros. Van desde talleres o actividades en el aula o en el centro organizados
por padres y madres o realizados con su colaboración y/o participación,
todo ello en función de las necesidades de la programación, hasta semanas
culturales, celebraciones puntuales como el Día de la Paz, el Día del Árbol, el
Día de la Mujer trabajadora, etc., actividades realizadas alrededor del Día de
Canarias, del Carnaval, de Navidades, etc., visitas, salidas, encuentros,
intercambios con otros centros en los que pueden colaborar y participar los
padres y madres.
El lugar
donde se deben producir los contactos entre el profesorado tutor y la familia es
la tutoría, entendida ésta como lugar de encuentro, privilegiado para
conseguir la comunicación y la unificación de objetivos y criterios
educativos. La tutoría no sólo debe estar enfocada a un trabajo con el alumnado,
sino a un encuentro con los padres y madres que permita ponernos de acuerdo
sobre los objetivos educativos y los valores y actitudes en los que hay que
insistir coordinadamente, tanto en los centros como en las familias. La acción
tutorial con los padres y madres es un proceso que va unido necesariamente
al trabajo de la tutoría con el alumnado. El convencimiento de que esta
tarea se debe realizar como un elemento imprescindible para que el alumnado
responda a la acción educativa es esencial para que ésta sea
exitosa.
Hay que
tener en cuenta que el desarrollo de la participación de los padres y madres es
un proceso paulatino de implicación en acciones concretas que se van a ir
modificando y desarrollando con el tiempo y con la interacción del profesorado,
los centros y las familias.
Para la
realización de un trabajo conjunto con los padres y madres sólo se precisa tener
una actitud abierta, cercana, colaborativa, cooperativa y muy respetuosa;
no debemos olvidar que es un trabajo en el que intervienen adultos que tienen
formas de pensar no siempre coincidentes con la del profesorado, y que tiene
ideas originales que pueden ser muy enriquecedoras. Es un trabajo entre iguales
cuyo objetivo es mejorar la educación del alumnado/hijos/as y en el que por
tanto, deben coincidir todos los sectores.
Cuando el
profesorado descubra el valor del trabajo de los padres y madres en los centros
educativos, lo facilitador que es de su labor, entre otras cosas porque permite
el conocimiento del trabajo de la escuela y lo prestigia, potenciará y
posibilitará este tipo de cooperación mucho más de lo que lo hace en la
actualidad.
2. Ubicación, origen,
situación y orientación actual del Programa Escuela
Familia
El
Programa Escuela Familia esta ubicado en la Dirección General de Promoción
Educativa de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de
Canarias. En este momento está compuesto por seis personas con la siguiente
distribución: tres en la isla de Tenerife, que abarca en su área de trabajo las
islas de La Gomera y El Hierro; dos en la isla de Gran Canaria, que abarca las
islas de Lanzarote y Fuerteventura, y una en La Palma.
El
Programa Escuela Familia, desde su creación en el curso 1993/94, ha pasado por
diversas fases que han sido fruto de los distintos análisis del trabajo de sus
miembros. Se inició exclusivamente vinculado a las AA. PP.AA. con la finalidad
de formar a padres y madres para participar en los centros educativos y en la
educación de sus hijos e hijas; esta formación se llevaba a cabo a través de las
Escuelas de Padres y Madres, concebidas como un espacio de formación reflexiva y
participativa de todos sus miembros, con una estructura horizontal, y con un
reparto amplio de funciones entre todos sus componentes. En esta fase se
comprobó que las Escuelas de Padres y Madres son un buen recurso de formación,
pero que tenían que ir acompañadas de una organización fuerte y consciente
desde las AA.PP.AA. que las
sostuviera y fomentara y, en la medida de lo posible, de una colaboración
del profesorado, por lo que se inició un proceso de acercamiento a claustros y/o
grupos de profesorado de un centro determinado, a la vez que se realizaba
formación y dinamización del A.P.A., del mismo centro. En la última fase, que es
la actual, se sigue manteniendo el trabajo de los centros en paralelo con el de
las AA.PP.AA., pero partiendo del
análisis de la necesidad de los mismos, con el que se inicia un trabajo
procesual en el que poco a poco la Comunidad Educativa se va dando respuesta a
sí misma, con el asesoramiento del Programa. Las Escuelas de Padres y Madres se
siguen considerando como un recurso del programa, pero sólo se utilizan
como tal y ya han dejado de ser el centro del trabajo del
mismo.
En este
tiempo ha sido muy importante el trabajo que se ha realizado de forma conjunta
con las Federaciones y/o Coordinadoras de AA.PRAA. de las distintas islas,
donde se ha llevado a cabo la definición y el diseño de la formación y
dinamización de las mismas. El Programa ha tenido aquí un papel de
asesoramiento, formación, dinamización, etc., llegando en alguna isla a formar
equipo estable de formación y dinamización conjunta Programa‑Federación de
AA.PRAA.
Es
importante resaltar aquí el proceso de consolidación de estos grupos de trabajo
en el que, a lo largo de varios años de colaboración, se han perdido los
papeles de padre o madre y/o profesorado para pasar a ser un equipo
compuesto por personas, unas más técnicas
que otras, que tienen un objetivo común, potenciar la dinamización y
formación de la comunidad educativa, y, en definitiva, potenciar el tejido
social en unas islas donde no existe en el momento actual una sociedad con
muchas redes participativas, dinámicas y activas.
El
Programa Escuela Familia se concibe como un recurso del Sistema Educativo
para la dinamización de la participación de los distintos sectores de las
Comunidades Educativas en ellas, en especial de los padres y madres, y del
fomento de la relación escuela familia como elemento básico para el desarrollo
del éxito y la calidad educativa.
En el
momento actual las líneas de trabajo se centran en potenciar una serie de
aspectos que se consideran básicos para poder dinamizar la participación de las
familias en los centros educativos. También se realizan actuaciones para que el
profesorado descubra cuál es su papel en la motivación de la participación.
Se trata de potenciarla formación de los claustros y de los padres y madres para
la participación lo más igualitaria posible de todos los componentes de la
Comunidad Educativa. Esta formación se está realizando en aquellos centros que
lo han demandado y se hace en el propio centro, aprovechando el horario
destinado a la visita de padres y madres y el tiempo colectivo que el
profesorado tiene dedicado al trabajo de los ciclos. La formación de las
AA.PP.AA. en algunas islas se realiza conjuntamente con la Federación
Insular correspondiente y el Programa, dando a éstas respuesta zonal, pues
existen organizaciones zonales de AA.PP.AA. para su formación y
organización básica.
Por otra
parte, se ofrece asesoramiento a los centros, proponiéndo a los claustros la
posibilidad de buscar en común lo que quieren hacer en la relación escuela
familia, para establecer planes de participación para toda la comunidad y dar
respuesta así a la normativa vigente en esta comunidad autónoma por la que todos
los centros tienen que elaborar un Plan de Relación Escuela Familia para cada
curso escolar. También se trata de posibilitar un seguimiento del proceso y
dotarlos de los instrumentos de formación y evaluación necesarios para facilitar
la realización del Plan y la evaluación final.
En el
momento actual el trabajo de asesoramiento, dinamización, formación y
organización de actividades, jornadas, etc., conjuntamente con las distintas
federaciones y coordinadoras insulares de AA.PP.AA., es un objetivo prioritario
del Programa, entre otras cosas porque en cursos anteriores se han cubierto
los objetivos programados y ello ha repercutido de manera notable y
claramente visible en la formación y funcionamiento de las AA.PP.AA., tanto
de forma individual como en su propia dinámica y estructuras
organizativas.
3.
Objetivos
El
objetivo general de este programa es el de «mejorar la relación entre la escuela y la
familia como manera de avanzar hacia una educación de mayor
calidad».
El
Programa es conocedor de que este objetivo es muy ambicioso y que en algunos
casos hay serias dificultades para iniciarlo, puesto que los aires que corren en
algún sector no valoran precisamente la participación, la corresponsabilidad, el
reparto del poder educativo, la colaboración de toda la comunidad educativa,
etc. Se es consciente de que en los centros la participación democrática de toda
la Comunidad Educativa es una utopía más allá del fin de siglo y que hay
que ir valorando todos y cada uno de los elementos de mejora en esa
participación. Donde se centra la dificultad, en algunos casos, es en aceptar
que la participación supone una aceptación de las ideas y acciones de todo el mundo y que eso enriquece, y
mucho, a la Comunidad Educativa, pero para eso es preciso descubrir el valor
profundo de la participación y de la democracia.
Se
pretende lograr que las Comunidades Educativas funcionen como tales comunidades,
que se trabaje de forma colaborativa entre todos los sectores y que su
funcionamiento posibilite la creación de tejido social a través del compromiso
participativo de las personas que las forman. También se quiere propiciar que
los padres y madres y el profesorado sean conscientes del papel que cada uno
tiene en el proceso educativo y en la toma de decisiones, de manera que ésta se
pueda realizar de forma coordinada y, en su caso,
conjunta.
Este
curso, la propia evolución del programa nos ha llevado a definir los objetivos
en función de las necesidades, no sólo de la escuela canaria, sino también de la
sociedad en general, puesto que la participación es un valor que en este
momento hay que potenciar y desarrollar, y la escuela puede ser el modelo y
la matriz desde donde se extienda.
Se quiere
incrementar los niveles de participación, resaltando la importancia del valor de
la misma, en cuanto incluye a todos los miembros de la comunidad educativa y es
un elemento de calidad importante de su funcionamiento. Se intenta que los
diversos miembros de la escuela, descubran que además de una serie de elementos
comunmentes aceptados como potenciadores de la calidad educativa, la
participación de la familia es un elemento muy importante, pues potencia o
desbarata el trabajo de la escuela.
Se intenta
dar respuesta al Plan de Medidas de Calidad de la Consejería de Educación del
Gobierno de Canarias en lo referente al Plan de Acción Tutorial con las
familias.
El
Programa dedica parte del trabajo de sus miembros a la elaboración de materiales
que sirvan de apoyo o de complemento a las distintas actividades del programa y
que dé respuestas a las necesidades generadas en el trabajo en las escuelas, con
las AA.PP.AA., y con las Coordinadoras y las Federaciones Insulares.
4. Tipo de
actividades
a) Asesoramiento a
Comunidades Educativas
Se procura
realizar un trabajo partiendo de los claustros, de forma que sea el profesorado
el que lleve a cabo el acercamiento y la dinamización de los padres y madres de
su tutoría o de sus alumnos y alumnas. Por otra parte, se procura realizar la
misma labor con las AA.PP.AA. del centro para que todo el trabajo vaya en
paralelo y de la forma más común posible.
Los pasos
que se suelen dar son los siguientes:
Análisis de la
situación y las necesidades de los centros en la relación con la
familia:
El programa asesora a
los claustros o grupos de profesorado para hacer un análisis de la situación de
la relación con la familia, de cuáles son los espacios y los tiempos dedicados a
la relación, de cuál es el clima de relación que se respira, dónde están los
protagonismos de la relación, qué aspectos hay que mejorar en esa relación,
dónde se sitúan las fricciones que las originan. A partir del análisis se
discute lo que hay que mejorar, los objetivos que han de plantearse y cuáles son
las necesidades de formación, asesoramiento y seguimiento que tiene ese
claustro o grupo de profesorado.
El mismo
tipo de análisis que se hace con el claustro o con un grupo de profesorado se
hace también con la Asociación de Padres y Madres del centro, procurando
conjuntar las diversas alternativas que se van descubriendo con el fin de
conseguir que el proceso a seguir sea consensuado por todos los miembros de la
comunidad educativa y cada uno responda en la parte de responsabilidad y
acciones que le correspondan.
Elección del proceso de
trabajo a seguir.
Se realiza
siempre a partir del análisis que se tiene en la escuela, de manera que cada una
tiene un proceso diferente y exclusivo que va a ir dando respuesta alas
distintas demandas de cada centro; debido a esta forma de abordar el
asesoramiento, la formación tiene también una respuesta muy
particularizada, aunque se procura agrupar centros para multiplicar los
efectos.
Actividades:
Las
acciones que se realizan en función del análisis de necesidades y el proceso de
trabajo decidido son de diverso tipo. Por un lado, responden a las
necesidades de formación, y en ellas se enmarcan cursos, encuentros de
reflexión, análisis y valoración de las acciones. Otras responden a las propias
necesidades del trabajo de fomento de la participación como son la preparación
de las actividades, la realización y el seguimiento y la evaluación de las
mismas.
Evaluación:
En el plan
de trabajo que se define se incorporan tiempos para evaluar todo el proceso y
también para ir haciendo paradas a lo largo del mismo aprovechando las distintas
acciones que se plantean.
b) Equipo de trabajo
conjunto Programa/ Federación Insular
Este
equipo, en los sitios donde está mas sistematizado, se reúne quincenalmente y
tiene un programa de trabajo autónomo que organiza cada uno al principio de
curso teniendo en cuenta las lineas generales del Programa y la
programación de la Federación o Coordinadora
correspondiente.
c) Jornadas,
encuentros, etc.
A lo largo
del curso se realizan una serie de encuentros de reflexión y formación, en
algunos casos sólo para profesorado, en otros para profesorado y padres y
madres, para padres y madres sólo, etc., en el que se le procura dar respuesta a
los temas que están interesando más a los distintos miembros de la Comunidad
Educativa.
También
organiza el Programa jornadas con temas concretos abiertos a la escuela en
general y a los servicios sociales de ayuntamientos, y otros organismos que
tienen que ver con la familia y la educación.
d) Asesoramiento a
instituciones, colectivos, etc.
En algunas
ocasiones se da información, formación y asesoramiento a los servicios sociales
de los ayuntamientos y algún colectivo que trabaja con la familia o con los
menores.
e) Elaboración de
documentación
Se elabora
material con el objetivo de dar respuesta a las necesidades del trabajo de los
centros y las AA.PP.AA. En este momento se pretende publicar una carpeta con
varios documentos para trabajar en la escuela la relación entre escuela y
familia.
Notas
1
Chazarra, Antonio y Nieto, Concepción: "Educación, participación y democracia".
En Temas de Escuelas de Padres y Madres n° 8. CEAPA.
2 Solé,
Isabel. "Las relaciones entre familia y
escuela". En Cultura y Educación, 1996, 4, 11‑17. Pgs. 11‑12. En el primer
apartado de este artículo se desarrolla la idea de la familia y la escuela como
los principales contextos de desarrollo, en el marco de la teoría de
Vygotsky.
3 Idem,
nota 2. Pg. 13.
4 Diccionario de la
Lengua Española. Real Academia Española.
21,2 Edición. Espasa Calpe. 1994.
5 Editorial de Cuadernos de Pedagogía, n°
233 febrero de 1995.
6
Idem.
(*)
Antonia Déniz Perdomo y Humberto Domínguez Martel son Coordinadores del
Programa Escuela Familia en Tenerife.
Dirección:
Dirección General de Promoción Educativa. Consejería de Educación, Cultura y
Deportes del Gobierno de Canarias. C/ Elías Ramos González. Edificio Sovhispán,
10 planta, ofic. 204. Residencial Anaga. 38.071 Santa Cruz de
Tenerife.