Dra.
Mª Carmen Aguilar Ramos
Dpto. Métodos de Investigación e Innovación Educativa.
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.
Campus de Teatinos, s/n. (29071). Málaga
E-mail: mcaguilar@uma.es
Título:
Un nuevo estilo de organización familiaR.
La familia es la institución social, por excelencia, dónde el niño aprende las nociones básicas para vivir en sociedad, construye el concepto que tiene de sí mismo y alcanza una identidad personal. La familia se convierte en una primera organización institucional, aunque la distribución de sus papeles y funciones no se recogen en ningún documento escrito.
En la actualidad, los cambios, a los que se ve sometida, le impiden tener sus funciones claras, y bien delimitadas. En otros tiempos, en una familia se sabía que el padre representaba el papel de la autoridad y el orden, marcaba las normas que regían la vida familiar, y era el encargado de proporcionar los medios económicos para el mantenimiento de la familia, mientras que la madre, en un segundo plano, representaba el amor y la ternura, ejercía de cuidadora de la familia, atendía a sus necesidades y se ocupaba de la economía doméstica. En cuanto a los hijos, éstos seguían las directrices marcadas por los progenitores hasta que se independizaban. Era una organización familiar en la que parecía que cada cual tenía muy claro el papel a desempeñar, aunque la realidad de algunas familias no se ajustaba a este modelo.
Sin embargo, hoy, las cosas no son tan simples, ni están tan claras, y la familia, se siente desorientada
La sociedad de la información y la comunicación, está produciendo cambios que suponen una revolución social y cultural (Valenzuela, J., Alfageme, M.B. y Solano, I.M. 2000), organizados en torno a recursos tecnológicos que hacen posible una comunicación e intercambio global entre diferentes países y culturas.
De forma que, está surgiendo un mundo de interconexiones más allá de las fronteras que producen nuevas modalidades de organización, del cuál emerge un nuevo contexto social desde el que la creación, la elaboración, la reorganización, la difusión y uso de la información, pasan a ser elementos determinantes en las relaciones que establecen las personas con el entorno cultural y social que les rodea (ibid. 2000, pp. 45).
En esta realidad, la familia se encuentra ante muchos interrogantes:
· ¿Cuál es su papel?.
· ¿Cuáles son sus funciones y organización?.
· ¿Cómo tiene que educar a sus hijos en el seno familiar, ante tantas presiones exteriores?.
Siguiendo los planteamientos de Flaquer, Ll. (1999), los acontecimientos familiares aparecen formando regularidades y conjuntos que ofrecen una determinada coherencia interna, de modo que se pueden estudiar y analizar las características de distintos sistemas familiares. Considera que la familia es un grupo humano y un campo institucional, que difiere de otras instituciones por su autonomía. De manera que propone, desde un punto de vista analítico tres niveles, los dos primeros referidos a la familia como grupo social, y el tercero a la familia como campo institucional. Se relacionan con los criterios de formación, organización y articulación.
1.
Formación: Conjunto de principios y reglas que dirigen la
formación, el desarrollo y disolución del grupo familiar, son
los que determinan su composición en cualquier momento de su
ciclo de desarrollo.
2.
Organización: Se refiere a los contenidos de las formas,
es decir la asignación de roles entre sus miembros, las pautas
de conductas en sus relaciones y las jerarquías de poder
asignadas, así como los valores en los que se sustentan.
3.
Articulación: Todo lo referente a las relaciones entre la
familia como institución, y otras instituciones sociales.
Desde esta perspectiva, cuestiona:
¿Qué
es lo primero que cambia en un sistema familiar?. ¿La forma o la
organización del grupo familiar, o bien el modo de articulación
del campo institucional de la familia con el resto de la
sociedad? (Ibid. 1999, pp. 40).
La respuesta la sitúa en una perspectiva interaccionista, las transformaciones se deben a las influencias recíprocas entre algunas fuerzas externas, representadas por el ámbito social, y las generadas en la propia familia.
Pero, el propósito de esta comunicación, no es analizar y estudiar los tres modelos de familias: tradicional, nuclear y postpatriarcal, sino tratar de proponer un nuevo estilo de organización familiar.
Por tanto, la pregunta es: ¿Qué tipo de organización necesita la familia actual para responder a los retos educativos que le plantea una sociedad informatizada?.
Para responderla se tomarán los tres criterios anteriormente citados: formación, organización, articulación.
Desde el punto de vista de su formación, la familia se plantea como:
1) Punto de encuentro en el que sus miembros comparten una vida en común.
2) Referente de identidad dónde cada cual toma conciencia de sí mismo y de su autonomía, así como de su integración en un grupo familiar en la aceptación mutua de las peculiaridades y diferencias de cada uno.
3) Creadora de valores éticos y democráticos, frente a una sociedad que fomenta valores como el consumismo, el individualismo, el materialismo, lo efímero, y que tiende a la globalización de las comunicaciones.
En medio de las circunstancias, la familia ha de encontrar su propia identidad ¿Quién soy como familia?. ¿Qué familia espero ser ?. Y establecer puntos de referencia que guíen y orienten a sus miembros, a esas nuevas generaciones a las que tiene que educar.
Cada familia tiene sus propias características y, éstas emergen de su propia estructura.
En este sentido, siguiendo el primer criterio de la formación como conjunto de principios y reglas que dirigen su formación, desarrollo y disolución, en un mundo donde prima lo efímero, la decisión de crear una familia no puede entrar dentro de esta dinámica, de probar y desechar, que no se puede interpretar como que no se pueda romper por las circunstancias; si no que ha de partir de una reflexión, y toma de conciencia de la repercusión que su formación, desarrollo y disolución tiene en la crianza y educación de los hijos, de manera que en caso de su disolución, la separación de los padres no sea motivo de conflicto para los hijos, sino que puedan seguir manteniendo unas buenas relaciones.
De modo que, no se trata de defender un modelo fusional o individualista de familia, sino de pensar:
¿Cómo se forma una familia, y qué tipo de familia?.
A
partir de este primer punto, el segundo trata de pensar en la
organización, referida a los roles de cada miembro, a las pautas
educativas que se van a establecer, en las relaciones e
interacciones comunicativas, en las jerarquías de poder y en los
valores que se quieren desarrollar.
Las cuestiones que se plantean son: ¿Qué se espera del matrimonio o de la vida en pareja?. ¿Cómo se van a configurar los roles conyugales y parentales?. ¿Cuántos hijos de van a tener?. ¿Qué tipo de educación se les va a dar?. ¿Cuáles son las expectativas respectos a los hijos?.
Por último, desde el tercer criterio, la familia no es un espacio aparte, una isla dónde reposar y repostar energías, sino que, desde un enfoque ecológico y sistémico, se integra en un ámbito más amplio, el comunitario del que puede formar parte en un sistema de redes de apoyo.
La complejidad social exige de la familia y de la sociedad en su conjunto, una mayor responsabilidad en sus funciones. En este sentido, surgen las preguntas: ¿Cómo atienden, la comunidad y la familia, las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de los miembros que la integran?.
La familia como microsociedad, se entreteje en interacciones recíprocas y forma parte de un macroengranaje de índole social, cultural y económica, de manera que en cada época se caracteriza por los rasgos determinados por las necesidades del momento socio histórico en el que vive.
Por tanto, en nuestra época, en un contexto plural y con perspectivas de globalización mundial, la familia tiene que contemplar su papel desde una doble perspectiva, a) Nivel privado, definiendo su propia identidad, que ha de responder a su propia historia familiar, y b) Nivel social: abrirse, e incorporarse en redes de apoyo social para enfrentarse a la realidad que impone la informatización de la sociedad, pero de la que puede beneficiarse con el uso de los nuevos recursos tecnológicos.
Por ello, será necesario conocer: ¿Qué teorías implícitas sobre la familia imperan en cada uno de los miembros de las futuras parejas?. ¿Cuáles han sido sus experiencias vitales?. ¿Qué principios y reglas han regido en su ámbito familiar?. ¿Qué concepto tienen de ellos mismos?. ¿Cómo se definen dentro del contexto social en el que están inmersos?. ¿Cuál es la historia familiar de cada uno de ellos?.
Las respuestas a estos interrogantes van a perfilar los posibles modelos de familia que van a emerger.
2. Funciones y organización.
Las funciones que se han asignado a la familia han sido: procreación, cuidado de la prole, seguridad para la enfermedad y la vejez, que al depender de otras instituciones sociales, han evolucionado hacia otras funciones más relacionadas con el ámbito psicológico y afectivo, para contrarrestar las presiones externas producidas por la complejidad de la vida actual, convirtiéndose en un lugar dónde el hombre y la mujer buscan relajarse y encontrar sosiego, paz y tranquilidad, después de una ardua jornada de trabajo, a veces, dentro de un ambiente hostil y competitivo.
Pero,
en este ambiente de paz y sosiego
existen los hijos que
rompen la fantasía idílica de los padres en busca de reposo, y
surgen los problemas.
¿Cómo
se afronta esta realidad sin entrar en conflicto?
Desde
la perspectiva psicológica y afectiva, las funciones y
organización de la familia se han de basar en las relaciones
afectivas, impregnadas por la calidad de la comunicación entre
sus miembros para afrontar los problemas a través del diálogo,
el consenso, etc.
De
modo que, si los padres desean que su hogar sea ese deseado
rincón de paz
su logro va a depender de sus habilidades
como propulsores y dinamizadores de las relaciones que se
establezcan en su seno.
Porque
el nuevo estilo de familia, que emerge de nuestra sociedad, exige
que sea ella misma, la que decida sus funciones y participe
activamente en su organización. Esta situación requiere que
siga criterios democráticos de participación y facilite
relaciones simétricas entre sus miembros.
¿Qué
es necesario para lograrlo?. Una buena dosis de creatividad.
La
familia deja de ser una idea de familia, la representación
mental que cada cual tiene en función de sus experiencias, para
convertirse en algo diferente, intentando buscar nuevas vías y
alternativas que mejoren su convivencia, como fruto de las
decisiones tomadas entre los implicados que tratan de tener una
identidad propia de familia.
En
este nuevo sistema, la definición de roles no está en
función del género sino del intercambio recíproco de atención
a las necesidades.
Porque
en la dinámica del hogar en la que padre y madre trabajan, se
hace necesario un estilo de organización en la que todos los
miembros se responsabilicen de las tareas, de modo que el trabajo
no recaiga sobre un sólo miembro, habitualmente, la madre, que
es uno de los problemas, con los que se encuentra la mujer que
trabaja fuera de casa.
Es
indudable que el bebé no está en condiciones de tomar
decisiones, pero sí se le puede enseñar a elegir, a participar,
a cooperar
3. UN NUEVO
MODELO DE ORGANIZACIÓN FAMILIAR: educaR EN DEMOCRACIA.
La
democracia no puede entenderse sólo desde la dimensión
política, como una manera de gobernar, sino que, realmente, es
una forma de vida.
Dahl
R. (1992), considera que promueve: a) la libertad, porque
favorece la autodeterminación personal y del grupo; b) el
desarrollo de esta determinación, de forma que el sujeto se
responsabiliza de sus actos y decisiones, y c) la igualdad en un
sistema de derechos y obligaciones.
Desde
la reforma educativa, establecida en la LOGSE, en el preámbulo
se dice:
En la educación se transmiten y ejercitan valores que hacen posible la vida en sociedad, singularmente el respeto a todos los derechos y libertades fundamentales, se adquieren los hábitos de convivencia democrática y de respeto mutuo, se prepara para la participación responsable en las distintas actividades e instancias sociales. La madurez de las sociedades se deriva, en muy buen medida de su capacidad para integrar, a partir de la educación y con el concurso de la misma, las dimensiones individual y comunitaria
Pero, esta
propuesta no es sólo para la escuela, sino para todos los
agentes implicados en la educación.
En este sentido,
la familia, como primera institución social, fundamenta los
primeros valores éticos y morales para la convivencia social y
para la ciudadanía, de manera que el tipo de organización que
establezca repercutirá en las relaciones entre sus miembros, y
trasladarán, a otros contextos de convivencia, las pautas
educativas interiorizadas en el hogar.
¿Cómo se
propone un estilo innovador de organización?. ¿Cómo se ayuda a
las familias a plantear un sistema democrático de convivencia?.
Uno de los
desafíos que se le presenta es descubrir que se aprende a ser
familia, y como todo aprendizaje requiere esfuerzo, constancia,
disciplina y una buena dosis de querer aprender.
La propuesta para
perfilar este modelo tiene que partir de la propia familia. Se
pueden establecer tres fases:
1ª Fase:
Análisis de la realidad familiar.
Es
necesario ayudarla a discernir:
¿Qué tipos de
relaciones existen entre sus miembros?. ¿ Qué papel juegan cada
uno de los componentes?. ¿Quién atiende a las necesidades
de los hijos?. ¿Cómo perciben los hijos las necesidades de los
padres?. ¿Cómo son sus comunicaciones?. ¿Cómo se
distribuyen las tareas?. ¿Cuáles son los valores que rigen su
vida familiar?. ¿Qué relaciones establece con otros ámbitos
sociales?.
Para ello, los
miembros de la familia se reunirán, y, a partir de los
interrogantes formulados, harán un análisis de su vida
familiar. El hecho de reunirse y hablar de estas cuestiones
favorece el descubrimiento de las formas de afrontar su realidad.
2ª Fase.
Propuestas concretas de organización.
Una vez
descubierta las relaciones entre ellos, roles que se adjudican,
tipos de comunicaciones, formas de afrontar los problemas y
atender sus necesidades, la propia familia establece su plan de
organización, que contemplará:
-
Tareas domésticas
-
Posibilidades de cada miembro
-
Reparto de tareas
-
Realización de un planing
-
Ocio, tiempo libre y apoyo social
-
Tiempo de silencio y descanso
-
Horarios de salidas, TV, etc.
-
Calendario para revisiones del plan
3ª Fase:
Evaluación y puesta en común
La
familia puede utilizar la revisión del plan, como punto de
encuentro extraordinario, alrededor de una acto lúdico o una
comida, e intercambiar sus ideas y experiencias sobre cómo se
sienten, las dificultades que encuentran, las modificaciones a
realizar, etc.
Esta
estrategia sirve para que los miembros de la familia participen
de forma activa en la organización de su hogar, y le den un
sello de identidad con el que se sientan identificados. Por otra
parte, favorece que descubran la importancia de crear espacios de
comunicación dentro de la familia, y con otros contextos
sociales para crear redes de apoyo social, para poder hacer
frente a la complejidad de nuestra sociedad.
4.
Conclusiones.
La
propuesta presentada, no tiene por objetivo ofrecer una
situación ideal, sino una forma de trabajar con las familias
para que sus miembros participen activamente en la creación y
desarrollo de un clima familiar que favorezca el desarrollo
personal y de convivencia comunitaria entre sus miembros, de
forma que los valores democráticos de participación,
interiorizados en el hogar, puedan ser transferidos a otros
ámbitos sociales en los que participan, y ejercer sus derechos y
deberes para fomentar y consolidar estos valores democráticos
como una forma de vida personal y pública.
-
Dahl, R (1992) La democracia y sus críticos. Barcelona.
Ed. Paidós.
-FLAQUER,
LL. (1999) La estrella menguante del padre. Barcelona.
Ed. Ariel.
-JUNTA
DE ANDALUCÍA. Delegación Provincial de Málaga. Ley de
Ordenación General del Sistema Educativo. Málaga. Ed.
Servicio de publicaciones Consejería de Educación y Ciencia.
-QUINTANA
CABANAS, J.M. (1993) Sociología de la educación. Madrid.
Ed Dykinson.
-VALENZUELA
MARTÍNEZ, J., ALFAGEME GONZÁLEZ, M.B. Y SOLANO FERNÁNDEZ, I.M.
(2000) La sociedad de la información. Mutaciones de
nuestra relación la información y el conocimiento.
Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación. Nº 14 (pp. 43-53).