KAIROS - Año 1
Nro 1, 2do Semestre '97 - ISSN 0329-336X
LA
FAMILIA DESDE LA PERSPECTIVA DE PIERRE BOURDIEU
Silvia Anguiano de Campero
Profesora de Sociología I y II. F.I.C.E.S.-
U.N.S.L.
W.
Goode afirma en Sociology Today- 1977, "...que aún hoy la producción teórica
sobre familia no suele ser uno de los temas predilectos de los sociólogos. En
Argentina, la situación no es diferente a la de otros países". Así lo
afirma Catalina Wainerman
"La
familia es una institución que ha estado notablemente ausente de los programas
de investigación de los científicos sociales en la Argentina... la Cepal afirma
que su estudio fue relegado por otros temas que aparecen como más acuciantes
... y por otra parte a las dificultades que opone la captación de su estructura
y su dinámica" [1]. Sin embargo, los problemas que atraviesa la sociedad
hoy, y después de un período donde se ha sometido a la familia a duras críticas
ya sea como reproductora de la estructura social o como perpetuadora de las
desigualdades e injusticias sociales, parecen colocar a la familia en un nuevo
lugar en la mira de los sociólogos.
La
situación de vastos sectores de la población bajo la línea de pobreza y con
necesidades básicas insatisfechas, el aumento de la desocupación que afecta
fundamentalmente a jefes de hogares, la indefención de los sectores populares
por el retiro y desguace del Estado de Bienestar, ha generado una preocupación
pública creciente en torno de esta institución.
Conforme
a este interés, la investigación sobre familia se dirige especialmente a la
indagación de problemas familiares con el objetivo de propender a su solución y
de mejorar las políticas estatales encaminadas en esa dirección. En este
sentido es meritorio el esfuerzo de la Unicef en esta temática, en especial los
trabajos de Elizabeth Jelin, Catalina Wainerman, Eva Giberti, Ricardo
Cicerchia, Rosa Geldstein entre otros.
Este
interés se ve dificultado por la escasa producción teórica sobre este tema que
descansa fundamentalmente en la creencia sobre la poca relevancia del tema familiar
en relación al aporte que desde él puede hacerse a la teoría sociológica.
Esta
creencia se basa en la hipótesis, que ha dominado un largo período en la
sociología, que afirma el carácter dependiente de la variable familiar, por lo
cual es posible explicar la familia por el sistema económico, político y social
dominante, pero no es posible explicar otras instituciones o la sociedad a
partir del estudio de la familia. Esta hipótesis surgida alrededor del siglo
pasado está presente en los trabajos pioneros de Le Play (1871), para quien la
familia precapitalista de tipo extensa es suplantada por la familia nuclear
porque es la que mejor se adapta al proceso de industrialización en la sociedad
capitalista o en Engels cuando afirmaba que el orden social se halla
subordinado a los vínculos familiares cuando menos desarrollados están el
trabajo y los medios de producción, no siendo posible por lo tanto, entender
hoy el orden social a partir de los vínculos familiares sino a través de las
relaciones económicas.
Nuestra
convicción es que no hay objetos privilegiados epistemológicamente para indagar
en lo social, y lo que señala la relevancia de un tema es el marco teórico en
que se lo incluye. En este sentido la obra de Pierre Bourdieu proporciona un
aporte sustancial, desde la teoría sociológica, porque construye una teoría
sistemática que permite construir el objeto familia tanto con pertinencia
teórica como con relevancia empírica.
En
efecto, los aportes de antropólogos y sociólogos han delimitado un uso empírico
que implica una definición clásica de familia. En este uso clásico se concibe a
la Estructura familiar como relacionada fundamentalmente a un sustrato
biológico: la relación entre los géneros, la procreación, la ligazón por la
consanguinidad, el parentesco o mas excepcionalmente por la adopción, a los que
se agrega la convivencia bajo un mismo techo, economía compartida, el sustento
cotidiano, la reproducción material de la vida y del hombre: "el reino de
lo doméstico".
En
relación a su dinámica, el concepto de Organización da cuenta de los mecanismos
de conservación de la unidad para la acción, distribución del poder,
componentes ideológicos y afectivos que preservan la integración, que permiten
su persistencia en el tiempo y su reproducción. [2] En este sentido Bourdieu
aborda el tema desde una teoría general de las instituciones incluida en una
teoría sistemática de lo social, poniendo en conexión teórica y empírica el
tema de la estructura y dinámica de la familia, dándole así relevancia a su
estudio.
Nuestro
objetivo en el presente trabajo es analizar el artículo de Bourdieu
"L’esprit de famille" incluído en el Anexo el libro Raison
Practiques: sur la theorie de la action (Seuil-Paris-1994)
En
este trabajo, hay dos conceptos fundamentales que se relacionan con este
tema:el de lo familiar como "campo" en especial como campo doméstico,
y el de la familia como "cuerpo". Para acceder a ellos, sin embargo,
es preciso proceder a una breve introducción al sistema teórico del autor para entender
el lugar que dichos conceptos tienen en él. [3] En su perspectiva este autor
considera a la sociedad como un todo estructurado en clases sociales que se
encuentran en lucha. La idea de espacio social es la que da cuenta del carácter
estructural de este todo. Este espacio Social se extiende como una red
constituida por las relaciones entre las diferentes posiciones que los agentes
ocupan en la distribución o posesión diferencial de ciertos bienes que dan
poder en el mundo social de los agentes. Alrededor de estos bienes se generan
espacios de juego "históricamente constituidos con sus instituciones
específicas y sus leyes de funcionamiento propias". Por lo que, el espacio
social se nos presenta como un conjunto abierto de "campos"
relativamente autónomos y más o menos subordinados en su funcionamiento y en
sus transformaciones, al campo de la producción económica. El elemento central
que delimita un campus es " que hay algo en juego (el Capital) y gente
dispuesta a jugar" a realizar las "apuestas necesarias"; a
" aceptar las reglas de juego o luchar por cambiarlas, definir las
"cartas de triunfo" o luchar por " la definición misma de lo que
está en juego". Esta es la lógica de la lucha por el poder que define y
delimita un campo. El capital, como poder vigente en cada campo, actúa como
principio de construcción de la diferenciación social entre posiciones que
delimitan el espacio social. Este capital es el que está en juego en cada campo
y lo que permite, a su vez, distinguir diferentes campos, fuertemente
interdependientes, conforme al tipo de capital en juego (capital económico,
cultural simbólico y social).
Las
diferencias sociales se objetivan en tipos de bienes, casas, vestidos, modos de
hablar de relacionarse, y se subjetivizan , en modos de ver, de pensar propios
de la posición social del agente. El espacio social se convierte así en espacio
social simbólico, constituído por grupos de "Status" con diferentes
estilos de vida. Esta estructuración objetiva no privilegia el factor económico
aunque reconoce su fuerza, ya que según este autor, las clases sociales
dibujadas en el papel, construidas por el investigador (siempre en contacto con
los datos) no se construyen por la consideración de un sólo factor ni una suma
de factores, sino por la estructura de todas las relaciones entre todas las
propiedades pertinentes que confieren a cada una de ellas su valor propio.
Condiciones objetivas y objetivaciones simbólicas contribuyen a la
diferenciación social y la distinción simbólica entre las clases sociales.
Ahora
bien, el mundo social está estructurado objetivamente, pero la posición que se
ocupa en este espacio somete a los agentes a un condicionamiento semejante y
por ello es probable que se adquieran disposiciones (formas de pensar, de
percibir, de ver, de dividir y de evaluar, necesidades, capacidades, etc.)
semejantes (habitus) que a su vez determinan una fuerte probabilidad de
producir prácticas semejantes. Las estructuras objetivas son incorporadas por
un trabajo de inculcación (instituyente) como estructuras subjetivas, ésto es,
como criterios clasificatorios, modos de ver, percibir y decir que lo dejan
dispuesto al agente para producir prácticas igualmente enclasables. Por ello el
habitus es principio generador de prácticas y sistema de enclasamiento de esas
prácticas que permite construir el "mundo social representado", dando
las bases para la comprensión del "sentido común".
Las representaciones que los agentes se hacen del mundo social,
contribuyen a la construcción de ese mundo.
Los
sistemas simbólicos son instrumento de conocimiento y construcción de lo real.
Estas representaciones constituyen un "punto de vista" o "vista
tomada desde un punto" (desde la posición social que el agente ocupa).
El
conocimiento de lo social y de las categorías que lo posibilitan es lo que está
en juego en la lucha política. Lucha a la vez teórica y práctica por conservar
o transformar el mundo social conservando o transformando las categorías de
percepción del mundo social. Es posible por lo tanto, cambiar el mundo social,
cambiando su representación.
La
lucha política se lleva a cabo por un "trabajo de categorización, de
explicitación y clasificación que representa un " formidable poder social,
el poder de hacer los grupos haciendo el sentido común", que consiste en
hacer existir, en objetivar, hacer visible y decible aquello que estaba en
estado de experiencia individual (como malestar o inquietud) y que de esta
manera se hace público. Lucha que se verifica sin cesar en el campo de la
producción cultural mediante las luchas de producción cultural, en especial en
el subcampo político. Lo que está en juego en la lucha política es, por lo
tanto, la definición misma de lo que es " legítimo", en especial, de
la "legitimidad " de los principios de división del campo social.
El
poder que cada agente posee en esta lucha es proporcional al capital simbólico
que ha acumulado, esto es, al reconocimiento que recibe de un grupo que le
permite imponer un "percipere", una visión de las cosas, esto es, se
le reconoce como autoridad o con autoridad para hablar. [4] Por una ficción
social, una persona se transforma en símbolo del grupo, cerrando el círculo
sobre sí mismo: "el mandatario recibe del grupo el poder de hacer el
grupo". El grupo hace existir al portavoz y el portavoz es lo que permite
al grupo existir.
Estas
ficciones sociales son el producto de las luchas históricas que se verifican en
cada campo y que se objetivan, se materializan en instituciones y se
incorporan, por un trabajo instituyente, en las disposiciones de los agentes
que las hacen funcionar o las combaten.
Las
instituciones son así "invenciones sociales" cuya función es
representar, hacer actuar y hablar a los "cuerpos".
Los
"cuerpos" son otras invenciones históricas que dotan de una
integración duradera a los grupos, afirmándolos como grupos, con una
"identidad social", recreados continuamente por la acción de los
portavoces permanentes, y las instituciones encargadas de reproducir la
creencia en su existencia. Esta creencia, que está en la base de lo instituido,
se logra por un trabajo instituyente(donde se destacan los rituales sociales)
que tiende a la "naturalización" del grupo para justificar plenamente
su existencia, que oculta lo que tiene de creación, de invención social e
histórica.
Desde
esta perspectiva, por fuerza expuesta en forma demasiado sintética, Bourdieu
aborda el tema familia en tanto que ficción social, no totalmente artificial,
ya que de otro modo la empresa de constitución no habría tenido éxito, como
producto histórico de una larga elaboración colectiva.
En
este sentido, creemos que la perspectiva teórica de este autor nos proporciona
un marco adecuado para sistematizar tanto el aporte de autores claves del
pensamiento sociológico, como también la sistematización de perspectivas
provenientes de disciplinas como la sociología, antropología y psicología
social, etc.
En
efecto, ya se ha señalado con anterioridad la influencia que han tenido en su
construcción teórica autores como Marx, Weber y Durkheim, para recordar los más
significativos, y que muy sucintamente podemos distinguir: el aporte de Marx,
en su concepción de la sociedad como un todo estructurado en clases sociales
que se encuentran en lucha; el de Weber, en su distinción entre el mundo social
objetivo y el mundo social representado y el reconocimiento de la dimensión
simbólica como uno de los estructurantes de la sociedad en clases sociales,
transformando el tema de la conciencia de clase (de Marx) en un problema
político y de acción política y de lucha cultural (que recepta aportes de
Gramsci); y finalmente, el aporte de Durkheim a su concepción del proceso de
diferenciación social, institucionalización, proceso instituyente y de lo
instituido como ficciones sociales creadas colectivamente.
En
segundo lugar, al ser la realidad social, según Bourdieu, "objetiva y
subjetiva a la vez", decantada en los cuerpo y en las cosas, permite
considerar conjuntamente los dos paradigmas vigentes en las ciencias sociales:
el objetivista que suelen privilegiar ciertos sociólogos, para los que el mundo
social se componen de objetos independientes de la conciencia del individuo y
de la voluntad de los agentes, que son capaces de coaccionar sus prácticas y
representaciones, y por otra parte, el subjetivismo preponderante en otras
disciplinas sociales que privilegian aquellos que toman por objeto la
percepción, las perspectivas, los punto de vista que los agentes tienen de esa
realidad.
Nos
resta solamente efectuar una última consideración.
La
teoría de este autor es una construcción sistemática constituida por conceptos construidos
por el investigador en función de un problema de investigación. Estos conceptos
se construyen en una relación constante y sistemática con los datos, que le
permite, a su vez, relacionar sistemáticamente los hechos. Por lo tanto los
conceptos tienen "significado" dentro del sistema teórico que los
articula, por lo cual son válidos como instrumentos de análisis en la medida
que son considerados empíricamente de modo conjunto y dentro del sistema que
les confiere sentido.
El
artículo sobre el L’esprit de famille está dedicado a analizar como "la
familia", en tanto ficción nominal (categoría) deviene en grupo dotado de
una identidad social, conocida y reconocida, esto es, se constituye en
"cuerpo", que pone los límites dentro de los cuales la familia
funciona como "campo". La construcción de un "espíritu de
familia", del "sentimiento familiar" como principio afectivo de
cohesión social es un principio construido socialmente que instituye el
funcionamiento como "cuerpo" a un grupo que, de otro modo, tiende a
funcionar como "campo". Gracias a este espíritu de familia que le
permite constituirse en cuerpo, la familia cumple un rol determinante en el
mantenimiento y reproducción del orden social, constituyéndose de este modo en
una "ficción social bien fundada" y garantizada por el Estado.
La familia como principio de construcción y evaluación social
socialmente construido.
En
el discurso sobre la familia, lo que los agentes dicen de la familia, que los
etnometodólogos califican cono ideología política, Bourdieu descubre un mandato
social: el mandato de vivir en familia, el mandato de construcción del
orden social estableciendo un agrupamiento en familias.
¿Cuál
es el contenido de este mandato? Tomando por base el análisis etnometodológico
sobre el discurso familiar, Bourdieu distingue las siguientes propiedades:
En
primer lugar, se concibe a la familia "como una realidad trascendente a
sus miembros, un personaje transpersonal dotado de una vida y un espíritu común
y una visión particular del mundo". [5]
En
segundo lugar se considera a la familia como "un universo separado en
donde sus integrantes están comprometidos a respetar y perpetuar las
fronteras" que lo separan de los demás, "idealizando su interior como
sagrado, sanctum, secreto de puertas cerradas sobre su intimidad, separado del
exterior por la barrera simbólica del umbral,lugar secreto de asuntos
privados", privado en tanto propio y oculto a lo público, oculto a la
mirada del extraño. [6]
En
tercer lugar, agrega Bourdieu , el significado de morada:lugar estable donde
vive la familia, asociado al de "maisonne: casa y todo lo que ella
contiene como conjunto indefinidamente transmisible.
De
esta manera concebimos la familia como agente activo, como sujeto de prácticas
sociales, como sujeto capaz de pensar, capaz de sentimientos y acción, lugar
secreto y sagrado y base de la transmisión patrimonial entre las generaciones.
Como
mandato social, implica una serie de prescripciones normativas relativas a la
buena manera de vivir las relaciones domésticas: la familia debe ser el lugar
donde está suspendidas las leyes del mundo económico ya que es el lugar de la
confianza y de los regalos (por oposición a mercado e intercambio económico),
la familia debe representar la refutación del espíritu de cálculo, del interés
económico (que requiere la equivalencia en el intercambio); la familia debe ser
el lugar de los afectos y la confianza.
Como
toda categoría la familia además de ser principio de construcción es principio
de evaluación de la realidad social.En este sentido la familia se erige en
modelo universal para evaluar todas las relaciones sociales, por oposición o
cercanía, como por ejemplo cuando calificamos una relación de
"fraternal" estamos significando que en dicha relación está suprimido
el sexo y todo interés económico, como una relación entre hermanos.
Pero
además, este principio de construcción social está, él mismo, socialmente
construido y compartido.
Sostiene
Bourdieu que "la familia normal" es un principio de visión y de
división común, ya que está en todos nuestros espíritus porque "él nos es
inculcado a través de un trabajo de socialización que opera en un universo que
él mismo está organizado según la división en familias". [7]
Por
el proceso de socialización, las estructuras objetivas son incorporadas a la
psiquis como estructuras subjetivas, esto es, como principio constitutivos de
nuestros habitus, como estructura mental, que al ser producto de la estructura
objetiva se incorpora como estructura estructurada dispuesta a funcionar como
estructura estructurante de nuestras prácticas (mas próxima al inconsciente que
a la conciencia. Por eso está presente en todos los cerebros como "ley
tácita de la percepción y de las prácticas" [8], "como principio
generador de prácticas y representaciones"
La
familia normal es un principio de construcción "inmanente al individuo (en
tanto colectivo incorporado) y transcendente en relación a ellos puesto que se
encuentra bajo la forma de la objetividad dentro de todos los otros, esto es
trascendental en el sentido de Kant, porque al estar inmanente en los hábitus,
se impone como trascendente", y agrega "Este es el fundamento de la
ontología especial de grupos sociales (familias, etnias, naciones): inscritas a
la vez en la objetividad de las estructuras sociales y en la subjetividad de
las estructuras mentales, objetivamente orquestadas, ellas se presentan con la
opacidad y la resistencia de las cosas a pesar de que son el producto de actos
de construcción". [9]
Esta
orquestación objetiva es la que funda la creencia de que la familia es lo más
natural y universal de la experiencia humana. Esta "naturalización de la
familia" oculta lo que tiene de creación arbitraria.
La familia como "cuerpo" y como "campo"
¿Por
qué la familia a pesar de ser una creación arbitraria que no tiene más
fundamento que la creación social nos parece la más natural de las categorías
sociales y nos proporciona el modelo de todos los cuerpos sociales?
Porque
ella se incorpora como habitus en el "seno mismo de una familia como
ficción social realizada.
¿Cómo
la familia en tanto ficción nominal deviene grupo real ?
Su
hipótesis es que por un verdadero trabajo de institución la familia se
constituye en grupo real, integrado y dotado de una identidad social conocida y
reconocida.
El
trabajo de institución consiste en un trabajo ritual y técnico que instituye
los sentimientos, en cada uno de sus miembros,que aseguren la integración.
Transforma a los miembros en "integrantes" de una unidad, hace nacer
la unidad, la integra y la corporiza. La familia como cuerpo es un grupo
integrado en un "nosotros" capaz de pensar y actuar en función de ese
"nosotros". Este sentimiento de ser integrantes es la condición para
que se efectivice la integración y se presente a los demás como unidad dotada de
una identidad conocida y reconocida.
Las
técnicas y rituales que componen este trabajo de institución viabilizan el
mandato integrador, cierran al agrupo hacia adentro y lo presentan como unidad
frente a los demás.(Se puede consultar Qué es hablar? de P. Bourdieu para una
mejor comprensión de los ritos instituyentes)
Estas
técnicas y rituales están presentes desde el momento mismo de la creación del
grupo como cuerpo: casamiento, imposición de un nombre de familia, y se
prolonga durante toda su existencia en celebraciones que consolidan la unidad
familiar (que solemos eternizar en fotografías que conmemoran las
celebraciones)
Este
trabajo instituyente produce los "afectos obligados y las obligaciones
afectivas" que nos sacan de nuestra disposición a actuar como individuos
separados, incorporando en nosotros una disposición a actuar para el grupo, a
través del mantenimiento del sentimiento familiar: el mandato de amor conyugal,
amor filial, amor maternal, amor fraternal, obligación de amar que se
transforma por este trabajo simbólico y práctico en "disposición
amante", y dota a cada uno de los miembros del "espíritu de
familia" generador de afectos, sacrificios, generosidad y solidaridad.
[10]Este
principio está en la base de miles de actos cotidianos como atenciones,
servicios, visitas, regalos y gentilezas que afectan principalmente a las
mujeres quienes son las encargadas de mantener las relaciones por medio de
intercambios rituales,
Este
"espíritu de familia" es el precio que hay que pagar para que la
familia funcione como cuerpo, es principio de cohesión, de adhesión vital al
grupo familiar.
La
institución familia se materializa así en grupos reales, se objetiviza en
grupos dotados de una identidad social conocida y reconocida
La
creencia en su existencia es así creada y renovada mediante ritos y técnicas
instituyentes.
Este
trabajo instituyente pone los límites de funcionamiento como "campo"
al grupo familiar. La naturalización de la arbitrariedad social encubre el
funcionamiento como "campo" de esto grupo social.En tanto campo la
familia es un complejo interrelacionado de posiciones sociales que luchan, y
donde la estructura del campo es un estado de esas relaciones de fuerza en el
tiempo. Estas relaciones de fuerza física, económica, y sobre todo simbólica
están ligadas al volumen y a la estructura del capital poseído por los
diferentes miembros y a sus luchas por conservar o transformar esas relaciones
de fuerza.
No
todos los miembros internalizan del mismo modo la disposición a actuar como unidad,
a conformarse con la visión dominante, por ello debe contarse siempre con el
potencial de ruptura que tiene la familia funcionando como campo.
La
dominación masculina orienta hacia la lógica de cuerpo, considerando Bourdieu
que la integración sea probablemente un efecto de la dominación.De este modo,
si bien la madre es en general la responsable de los rituales de integración
provocando en sus miembros una afinidad de hábitus, la dominación masculina
impone los límites a las luchas del campo doméstico. Este reforzamiento de la
dominación masculina contribuye al funcionamiento como cuerpo de la familia.
La familia como agente de prácticas sociales y como reproductora del
orden social
Garantizada
su existencia como cuerpo, la familia se constituye así en sujeto de prácticas
sociales, y de este modo se transforma en un elemento indispensable en la
reproducción del orden social, no sólo en relación a la reproducción biológica
de la sociedad, sino fundamentalmente en la reproducción social en general y en
particular, en la reproducción del espacio social y de las relaciones sociales.
La
familia es el lugar por excelencia de la acumulación de capital de diferentes
especies y de la transmisión entre generaciones: "ella salvaguarda su
unidad por la transmisión y para la transmisión a fin de poder transmitir y
porque ella es la unidad de medida para transmitir. Ella es el sujeto principal
de las estrategias de reproducción". [11]
Esto
es posible verificarlo en la transmisión del nombre de familia, el apellido, elemento
principal del capital simbólico hereditario; la transmisión del patrimonio,
elemento central del capital económico y simbólico.
De
este modo el grupo perpetúa o mejora o pierde su posición de clase, de acuerdo
con el resultado de una gestión colectiva del capital familiar. La unidad
familiar es la condición para una adecuación entre el interés egoísta que
siempre amenaza con la dilapidación del capital poseído colectivamente por los
miembros de la comunidad doméstica.
De
este modo, la familia bajo la definición de "familia legítima" es
un privilegio instituido en norma universal. El trabajo de
institucionalización universaliza la norma hace exigible la norma
universalmente, sin tener en cuenta que las condiciones para acceder a lo que
se exige, no son para nada universales. Este privilegio, es además un
privilegio simbólico: el tener una "familia normal" da una ganancia
simbólica de normalidad. Como toda consagración social, es una consagración de
diferencias y así como todo lo sagrado tiene su profano, toda familia normal
tiene como contrapartida la familia que no es normal que queda diferenciada
negativamente. En todo grupo institucionalizado hay un grupo oculto.
El
Estado como instituyente de las categorías oficiales y de la vida familiar
¿Quienes
construyen las categorías oficiales como instituciones existentes con la
objetividad del mundo social, bajo la forma de cuerpos sociales con espíritu
socializado bajo la forma de principios clasificatorios?
"Está
claro, en efecto, que en las sociedades modernas el principal responsable de la
construcción de categorías oficiales, según las cuales son estructuradas la
población y los espíritus es el Estado, que a través de un trabajo de
codificación combinando efectos económicos y sociales bien reales (como los
subsidios familiares) viene a favorecer una cierta forma de organización
familiar reforzando a quienes están en condiciones de conformarse a esta forma
de organización y alentar por todos los medios, materiales y simbólicos el
conformismo lógico y el conformismo moral como sistema de aprehensión y
construcción del mundo, de la cual esta forma de organización, esta categoría
es la clave". [12]
Los
magistrados, los funcionarios estatales, los jueces pero también los agentes
sociales, los trabajadores sociales y los sociólogos contribuyen a reproducir
el pensamiento estatal cuando procediendo acriticamente hacen uso de las
categorías de sentido común. Bajo la apariencia de describir una realidad
social prescriben e imponen un modo de existencia: la vida en familia.
Los
funcionarios, agentes sociales, demógrafos y sociólogos estas investidos
para consagrar y trazar las diferencias.
La
división entre lo público y lo privado encubre, que lo público está presente en
lo privado ya que lo privado mismo depende de acciones públicas. Por un largo
trabajo de construcción jurídico-político concretado en leyes la familia
moderna y lo que entendemos por ella depende para existir de acciones públicas.
El Estado interviene a través de todas las cuestiones sobre "el estado civil",
a través de la justicia no solo cuando resuelve cuestiones de familia sino
cuando para adecuar la pena tiene en cuenta de indicadores en conformidad con
la definición oficial de familia; a través de la acción política como la
política de vivienda, etc.
De
este modo, concluye Bourdieu la familia es una ficción, un artefacto social,
una ilusión de los sentidos en el sentido más ordinario del término, pero una ilusión
bien fundada porque se produce y reproduce con la garantía del Estado, ella
recibe del Estado los medios de asistencia y subsistencia
Esto nos conduce a repensar la definición misma de familia, el punto de
vista del estudioso que al tomar por base el discurso oficial contribuye a
construir la realidad que pretende verificar.
Notas
[1] - Catalina Wainerman.:Vivir
en Familia, Losada. 1994.
Bs. As. Ed. Unicef.
[2] - Jelin, E.: Vivir en familia. Ed. Unicef- Losada. 1994. Pag. 24 a 31
[3] - Estos temas pueden consultarse en la bibliografía editada en castellano
de Bourdieu, P., que se señala al final del presente artículo.
[4] - Bourdieu, P: Espacio social y génesis de las clases. Pag. 306
[5] - Bourdieu, P: Op. cit. Pag. 136
[6] - Bourdieu, P:Op. cit. Pag. 136.
[7] - Bourdieu, P: Op. Cit.pag. 137).
[8] - Bourdieu, P: (pag. 137).
[9] - Bourdieu, P: (pag. 138).
[10] - Bourdieu, P: Op. cit. pág.140
[11] - Bourdieu, P: Op,cit.pág 140
[12] - Bourdieu, P: Op.cit. pag. 143-144
BIBLIOGRAFIA
BOURDIEU,
Pierre: "Sociología y cultura" Ed. Grijalbo. México. 1990. (En
especial los capítulos: "Algunas propiedades de los campos" y
"Espacio social y génesis de las clases")
BOURDIEU,
Pierre: "La Distinción" Ed. Taurus. Madrid. 1988 (En especial los
capítulos " El espacio social y sus transformaciones" y "El
habitus y el espacio de los estilos de vida")
BOURDIEU,
Pierre: "Cosas Dichas" Ed. Gedisa.
Bs. As. 1988. (El capítulo "Espacio social y poder
simbólico")
BOURDIEU,
Pierre: "L'esprit de famille" Anexe "Raison pratique sur la
theorie de l'action" Seuil - Paris. 1994.
GUTIERREZ,
Alicia: "Pierre Bourdieu. Las prácticas sociales" Ed. Universitaria.
U.N.Misiones - Dirección General de publicaciones. U.N.Cba. 1995.
JELIN,
E., WAINERMAN y otros: "Vivir en familia" Ed. Losada. UNICEF. Bs. As.
1994.
WOOD,
W y GROSS, N: "Sociology today" Traducción al castellano: S. Costa y
E. Masullo. Cap. 5 y 7 "Sociología de la educación y de la familia". Ed. Paidós. Bs. As. 1977.