RELACIONES ENTRE EL CLIMA FAMILIAR Y EL FRACASO ESCOLAR EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA

 

 

Autora: Antonia Lozano Díaz.

Maestra y Psiopedagoga.

"Grupo de Investigacion Psicoeducativa y Psicopedagogica"

Universidad de Almería.

antonialozanodiaz@hotmail.com

 

RESUMEN.

Los datos sobre la relación existente entre el fracaso escolar y los determinantes familiares revelan que el nivel educativo de los padres no es el componente familiar más influyente en el rendimiento sino que se trata de los componentes del clima familiar; es decir, aunque una buena formación académica de los padres y un ambiente cultural positivo favorecen el rendimiento escolar, son las variables afectivas y relacionales las que destacan como factores de apoyo o detrimento del rendimiento.

 

DESCRIPTORES: Clima familiar, fracaso escolar, educación secundaria, relación con los adultos, estudios de los padres, determinantes familiares.

 

SUMARIO.

La condición educativa atribuida a la familia está fuera de toda duda y discusión,  autores como Schiefelbaum y Simmons consideran los antecedentes familiares el determinante individual de mayor importancia y peso en el rendimiento académico alcanzado por el alumno.

El nivel de estudios de los padres no abarca toda la influencia familiar ya que ésta es mucho más amplia y variada A veces un bajo nivel cultural puede compensarse con un mayor compromiso y apoyo familiar a la actividad académica de los hijos.

La influencia del clima educativo familiar se define por el grado y estilo de ayuda familiar a los hijos que viene determinado por los elementos del contexto familiar, como la dinámica de relaciones de comunicación y afectivas, las actitudes frente a los valores, las expectativas, etc.

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN.

Numerosas estudios llevadas a cabo (como los efectuados por Castejón y Pérez, 1998; Fullana, 1995; Montero, 1990), se interesan por conocer qué factores influyen de modo determinante en el fracaso escolar. El estudio de estos determinantes  frecuentemente surge como reactivo ante situaciones de cambio, como el planteamiento de una reforma educativa, o ante situaciones críticas: el estudio de la OCDE (2001) pone de manifiesto que el 26% de los alumnos de Enseñanza Secundaria Obligatoria en España suspenden sin lograr la titulación correspondiente.

El concepto mismo de fracaso escolar varía desde el enfoque desde el que se le considere. Rodríguez (1986) considera el fracaso escolar como la situación en la que el sujeto no consigue los logros esperados según sus capacidades, de modo tal que su personalidad está alterada influyendo en los demás aspectos de su vida. En consonancia con esta idea, Tapia (2002) sostiene que, desde la perspectiva del Sistema Educativo actual, fracasa el alumno que suspende, estableciendo como más apropiado para determinar la existencia de fracaso, el que el alumno rinda por debajo de sus posibilidades.

En general, los diversos estudios que intentan explicar el fracaso escolar lo hacen partiendo de las variables que aluden a los tres elementos que intervienen en la educación: padres (determinantes familiares), profesores (determinantes académicos) y alumnos (determinantes personales). En el presente artículo vamos a profundizar en los determinantes familiares partiendo para ello de una investigación previa (Lozano, 2003) en la que se analizan los  tres determinantes anteriores de modo conjunto.

La condición educativa atribuida a la familia está fuera de toda duda y discusión, siendo cada vez mayor la concienciación de la importancia del papel de los progenitores en el progreso y desarrollo educativo de sus hijos. Schiefelbaum y Simmons (citado por Adell, 2002, p. 91) consideran los antecedentes familiares el determinante individual de mayor importancia y peso en el rendimiento académico alcanzado por el alumno. Entre los factores familiares de mayor influencia destacan las variables de la clase social y el medio educativo y familiar.

En relación a la clase social, las investigaciones al respecto informan de que, a medida que se asciende en la escala social, los resultados y expectativas futuras son mejores. En uno de los últimos estudios llevados a cabo sobre el rendimiento en secundaria en España, Marchesi y Martín (2002) informan que los alumnos de clase alta presentan un mejor uso de estrategias metacognitivas que los de clase social más baja. La influencia de la clase social está mediada por el nivel cultural que, a su vez, determina las expectativas, valores y actitudes de la familia respeto a la educación, es decir, la motivación de logro depende más del nivel cultural de los padres que de su nivel de ingresos (Llorente, 1990). Castejón y Pérez (1998) encuentran que la percepción de apoyo familiar por parte del hijo incide directamente en el rendimiento, mientras que el nivel de estudios de la madre lo hace indirectamente.

 La influencia del clima educativo familiar se define por el grado y estilo de ayuda familiar a los hijos que viene determinado por los elementos del contexto familiar, como la dinámica de relaciones de comunicación y afectivas, las actitudes frente a los valores, las expectativas, etc. En consonancia con esto, Marchesi y Martín defienden que las expectativas de los padres tienen una notable influencia en los resultados académicos, incluso controlando los conocimientos iniciales y el contexto socioeconómico. Castejón y Pérez encuentran relaciones indirectas, sobre el rendimiento, de la percepción del alumno sobre la importancia que sus padres conceden al estudio en casa. Otros estudios muestran que el nivel de cohesión familiar (Caplan et al., 2002) y las relaciones familiares (Buote, 2001) se muestran con capacidad de predicción del rendimiento. El estilo educativo de los padres (democrático, autoritario, etc) también es influyente tanto en el proceso educativo de los estudiantes como en las relaciones familia-escuela, investigaciones como la de Rodríguez (1986) ponen de manifiesto como un clima familiar positivo favorece  la formación de sujetos adaptados, maduros, estables e integrados y un clima familiar desfavorable promueve la inadaptación, inmadurez, desequilibrio e inseguridad.

La realización de esta investigación tiene como objetivo general profundizar en aspectos familiares relacionados con el bajo rendimiento. Como objetivos más específicos nos propusimos los siguientes: (1) conocer de qué modo interacciona el ambiente familiar con el nivel de fracaso escolar; (2) delimitar el papel del ambiente familiar como mediador de los restantes factores que inciden en el fracaso escolar.

 

MÉTODO.

La muestra estuvo constituida por un total de 1.178 alumnos de cuatro institutos de Almería capital (España) pertenecientes a los cuatro niveles de la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.). Con una edad entre 12 y 18 años.

 Para llevar a cabo la recogida de datos se han utilizado dos instrumentos de medida: una adaptación del cuestionario TAMAI y una medida del fracaso escolar. Como medida del fracaso escolar se utilizó el número de cursos repetidos. Por su parte, el “Test Autoevaluativo Multifactorial de Adaptación Infantil” TAMAI (Hernández, 1998), fue utilizado para evaluar el grado de adaptación personal, social, escolar y familiar del alumno, así como las actitudes educadoras de los padres. El excesivo número de ítems y las características de la muestra obligaron a hacer una adaptación [1] del cuestionario que quedó estructurado en cuatro dimensiones y 12 factores como podemos apreciar en la Tabla 1.

D1

        Entorno

      académico                   

D2

Motivación académica

D3

 Apoyo social

             D4

     Valoración académica-afectiv

- Factor 2: Autoconcepto académico.

- Factor 3: Relaciones con padres y adultos.

- Factor 4: Relaciones sociales en clase.

- Factor 6: Relaciones de amistad .

- Factor 12: Locus de control.

- Factor 1: Conducta en clase.

- Factor 8: Expectativa futura.

- Factor 5: Interés familiar.

- Factor 7: Aceptación percibida.

- Factor 11: Relación con los profesores.

- Factor 9: Valoración académica.

- Factor 10: Valoración afectiva.

Tabla 1: Variables del cuestionario

 

Procedimiento y diseño.

Las variables que vamos a seleccionar son el número de cursos repetidos (medida de rendimiento), nivel de estudios del padre y de la madre y variables del cuestionario como: los factores de Autoconcepto académico, Relaciones con padres y adultos (nos dará la medida del clima de las  relaciones familiares del alumno), Relaciones sociales en clase, Relaciones de amistad, Locus de control, Conducta en clase y Expectativa futura. Se van a seleccionar sólo aquellas variables del cuestionario que en la investigación inicial se mostraron con poder de predicción del rendimiento[2]. Para conocer el modo en que interaccionaban las diferentes variables consideradas se llevó a cabo un análisis correlacional.

 

RESULTADOS.

Como puede observarse en la Tabla 2, las tres variables con mayor índice de correlación con el número de Cursos repetidos son en primer lugar la Conducta en clase (a peor conducta más cursos repetidos), después los Estudios del padre (a menor nivel de estudios más cursos repetidos) y en tercer lugar la Relación con padres y adultos (a peor relación más cursos repetidos). Las demás variables también correlacionan con el fracaso escolar aunque a un nivel inferior como puede observarse en los diferentes índices.

 

 

Est.

padre

Est. madre

Rel. con padres

Cond. clase

Auto

concep.

Rel. clase

Rel. amistad

Expect

futura

Locus

control

Cursos repet.

 

 

-,169**

 

 

-,136**

 

 

-,149**

 

 

-,216**

 

 

-,079**

 

 

-,113**

 

 

-,144**

 

 

-,022

 

 

-,084**

Est.

Padre

 

1

 

,505**

 

,026

 

 ,105**

 

,095**

 

-,044

 

,115**

 

-,020

 

,099**

Est.

madre

 

,505**

 

1

 

,006

 

 ,042

 

  ,023

 

-,017

 

,070*

 

-,038

 

,043

Rel.  Con padres

 

 

,026

 

 

,006

 

 

1

 

 

,326**

 

 

  ,224**

 

 

,151**

 

 

,262**

 

 

,190**

 

 

,174**

** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral)

* La correlación es significativa al nivel 0,05 (bilateral)

Tabla 2: Matriz de correlaciones.

El nivel de estudios del padre presenta correlaciones positivas sólo con cuatro de los siete factores relacionados con el rendimiento (cursos repetidos), el nivel de estudios de la madre sólo presenta una baja correlación (,070*) con uno de los factores del cuestionario. En cambio ninguno de los dos presenta correlaciones con el factor Relaciones con padres y adultos, es decir el nivel de estudios de los padres no guarda relación con el clima de relaciones y afectividades que el niño encuentra en casa. El problema estriba en que el factor Relaciones con padres y adultos si mantiene una correlación elevada y positiva con los demás aspectos relacionados con el rendimiento:

 - Conducta en clase: percepción de la propia conducta y actitud en clase (motivación)

- Autoconcepto académico: valoración de la propia competencia y capacidad como estudiante.

- Relaciones sociales en clase: integración y amistad con los compañeros de aula y colegio

- Relaciones de amistad: influencia académica del grupo de amigos.

- Expectativas futuras: deseos y expectativas de seguir estudiando (motivación)

- locus de control: percepción del control sobre las propias  acciones y sus consecuencias (motivación).

 

DISCUSIÓN.

A la vista de los resultados hallados, podemos afirmar que el carácter del clima familiar es más relevante en el rendimiento escolar que el nivel de estudios de los padres, ya que se relaciona directamente con el nivel de fracaso escolar e indirectamente a través de su relación con los demás factores implicados.

Esta influencia del clima de relaciones familiar en los restantes factores es no poco importante si tenemos en cuenta que cuanto mayor es el Autoconcepto del alumno más estrategias de aprendizaje utiliza (Núñez et al., 1998); cuanto más elevada es su motivación (Conducta en clase, Expectativa futura y Locus de control) mayor es la implicación de sus recursos en el aprendizaje; cuanto mejor es la relación e influencia del grupo de iguales más relación, positiva, existe con el rendimiento (Buote, 2002).

Al igual que en otras investigaciones, encontramos relaciones directas de una buena formación académica de los padres con el rendimiento, aunque a diferencia de estas investigaciones el nivel formativo materno no es especialmente relevante. Es decir, una buena formación de la madre se relaciona directamente con el rendimiento pero no se relaciona con otros aspectos que afectan en mayor medida el desempeño académico de los hijos.

De acuerdo con Marchesi (2003) el nivel de estudios de los padres no abarca toda la influencia familiar ya que ésta es mucho más amplia y variada. La comunicación y lenguaje entre sus miembros, las expectativas sobre el futuro de los hijos, el apoyo e interés por sus estudios, los hábitos lectores, las actividades culturales… son factores a tener en cuenta a la hora de intentar delimitar las causas de los problemas que algunos alumnos manifiestan en sus estudios. A veces un bajo nivel cultural puede compensarse con un mayor compromiso y apoyo familiar a la actividad académica de los hijos.

La toma de conciencia del papel de la familia como vehículo de transmisión de valores culturales y modelo de conducta para el alumno, aparece nuevamente como un aspecto a ser abordado formalmente más allá de investigaciones periódicas que matizan algunos aspectos de una realidad suficientemente demostrada. En este sentido consideramos de gran importancia, como un aspecto más en la prevención del fracaso escolar, que la formación y apoyo de la familia, como elemento formativo de primer orden que es, pase a formar parte de las diferentes acciones oficiales encaminadas a paliar un problema como el fracaso escolar que, en España, afecta al 26% de los alumnos de la enseñanza secundaria.

 

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

ADELL, M. A. (2002): Estrategias para mejorar el rendimiento académicos de los     adolescentes. Madrid: Pirámide

 BUOTE, C. A., (2001): “Relations of autonomy and relatedness to school functioning and psychological adjustment during adolescence”, Dissertation Abstracts International Section A: Humanities and Social Sciences,  62(l).

CAPLAN, S. y otros, (2002): “Socioemotional factor contributing to adjustment among early-entrance college students”, Gifted Child Quarterly, 46(2),124-134.

 CASTEJÓN, J. L. Y PÉREZ, A. M., (1998): “Un modelo casual-explicativo de las variables psicosociales en el rendimiento académico”, Revista Bordón, 50(2), 171-185.

FULLANA, J. (1995): Una investigación sobre el éxito y el fracaso escolar desde la perspectiva de los factores de riesgo: implicaciones para la investigación y la práctica educativa. Tesis. Universitat de Girona. Departamento de Pedagogía.

HERNÁNDEZ, A. y HERNÁNDEZ, P., (1998): TAMAI “Test Autoevaluativo Multifactorial de Adaptación Infantil”. Madrid: TEA Ediciones.

LLORENTE, M., (1990): Fracaso escolar y origen social. Tesina. Universidad Pontificia de Salamanca.

LOZANO, A., (2003): “Factores personales, familiares y académicos que afectan al  fracaso escolar en la Educación Secundaria”, Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa y Psicopedagógica, 1, 43-66.      

MARCHESI, A. (2003): El fracaso escolar en España. Madrid: Fundación Alternativas.

MARCHESI, A. Y MARTÍN, E, COMPS., (2002): Evaluación de la educación secundaria. Fotografía de una etapa polémica. Instituto IDEA, Madrid: SM.

MONTERO, M. C., (1990): Predicción del rendimiento académico. Estudio de las variables intervinientes en una muestra de alumnos de 8º de EGB con seguimiento en 2º de BUP. Tesis. Universidad Pontificia de Salamanca.

 O.E.C.D.,  (2001): The PISA Project. Measuring students’s knowledge and skills for life. París: O.E.C.D.

RODRÍGUEZ , E.,  (1986). Vida familiar y fracaso escolar: comparación de grupos extremos de rendimiento. Tesina. Universidad Pontificia de Salamanca .

TAPIA, A., (2002): “Una propuesta contra el fracaso escolar”, B/ Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias, 133, 10-12.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Para conocer más detalles del cuestionario, análisis factorial y fiabilidad ver artículo Lozano, A. (2003), “Factores personales, familiares y académicos que afectan al fracaso escolar en la educación secundaria”.

[2]  El Entorno académico (dimensión 1) y la Motivación académica (dimensión 2), ver artículo “Factores personales, …”.